La última vez que el Real Madrid pasó una eliminatoria de octavos de final fue cuando la Real Sociedad fue apeada por el Olympique de Lyon, el mismo rival que ayer eliminó al conjunto merengue. Seis años hace ya de ello, y desde entonces, una vez acabada la liguilla, la primera eliminatoria, la de octavos de final, ha resultado un calvario para el equipo del Paseo de la Castellana.
Ayer en el Bernabeu fue el Olympique de Lyon el que terminó con el sueño del Real Madrid de alcanzar la final, que se disputará en su estadio. El 1-0 de Gerland sirvió a los franceses para pasar de ronda, a pesar de que para el minuto 6 de la primera parte Cristiano Ronaldo ya había conseguido empatar la eliminatoria. Sin embargo, ese inicio loco y duro de partido por parte del Real Madrid no tuvo continuidad y el encuentro, poco a poco, fue cambiando para acomodarse más al tipo de partido que le interesaba a los lioneses.
El equipo francés apenas tuvo ocasiones de gol en la primera parte, aunque quedó muy claro a lo que fue a jugar ayer a Chamartin: a defender el resultado de la ida e intentar sorprender al Real Madrid en alguna contra. Es verdad que el gol de Cristiano Ronaldo quitó presión al Olympique que, con la eliminatoria empatada sabía que tenía mucho más para ganar que para perder. Por ello no renunció a su juego, y en la segunda parte volvió a demostrar un nivel muy parecido al del partido de ida, en el que dominó en gran parte.
El Real Madrid, poco a poco, fue entrando en el ritmo de juego que los franceses quisieron imponer, y cuando menos se lo esperaban, a pesar de que el Olympique estaba siendo superior en la segunda parte, recibieron el gol del empate, sin casi tiempo para reaccionar, puesto que con el 1-1 el equipo de Pellegrini se veía en la obligación de meter dos goles más.
Así, la decepción fue poco a poco apoderándose del Bernabeu hasta que con el pitido final del colegiado el único ruido que se escuchaba era el de los 3.000 seguidores del Lyon que poblaban el gallinero del fondo norte. El resto eran caras largas, de circunstancias, que volvían a escenificar la derrota de un modelo, el de Florentino Pérez, ya que por mucho dinero que uno gaste no tiene por qué ganarlo todo.
Manchester sin problemas
La otra eliminatoria estaba, a priori, algo más encauzada. El Manchester United recibía en Old Trafford al Milan tras vencer en San Siro 2-3. Los azzurri necesitaban un milagro, ante un Manchester que no suele conceder grandes ventajas en su estadio. Aún así, el Milan fue un equipo simple e indigno de una competición como esta.
Los rossoneri no hicieron nada. Salieron al campo como si la cosa no fuera con ellos, y en un abrir y cerrar de ojos,Rooney ya había sentenciado la eliminatoria, a la que puso la puntilla tras el descanso con otro gol. Y eso que estaba tocado y fue duda hasta el final.
La segunda parte fue una gran fiesta en "el teatro de los sueños", que se puso en pie para despedir a un viejo ídolo, David Beckham. Park y Fletcher adornaron el resultado para dejarlo en un 4-0 final que sacó los colores a un desconocido Milan en el que no se salvó nadie.
Barça y Sevilla la próxima semana
La composición de los cuartos de final deberá de esperar una semana más, ya que todavía resta por conocer lo que ocurrirá en los duelos entre Barça y Stuttgart, Sevilla y CSKA de Moscú, Inter y Chelsea, y Olympiacos y Girondins. Los partidos de vuelta se disputarán el próximo martes y miércoles, y las eliminatorias están bastante en el aire.
Barça y Sevilla lograron sendos empates a uno que les hará partir con la ventaja del gol logrado en campo contrario. Olympiacos, que perdió en casa 0-1, tendrá que buscar la heróica en Burdeos, y el Chelsea tratará de remontar el 2-1 ante el Inter en Stanford Bridge.